Guillermo Pascual

Nuestro entorno visto con atención...

04 marzo 2008

Estuvo hace unos días en Zaragoza el juez de menores Emilio Calatayud, alguien que nadie conocería si no fuera porque hace años adivinó algo obvio: que el futuro era de los jóvenes. Al ser juez de menores, los actos delictivos que juzga pertenececn a una banda etaria muy concreta, no demasiado extensa pero muy intensa. De cómo se actúe con ellos implicará su porvenir y el de la sociedad en la que viva. Y así impulsó condenas modelo que no por su intensidad sino por su reflexión han credao escuela. Y no se entienda que la levedad es su máxima.´Lo dice muy claro al afirmar que la ley no es blanda y castiga a quien lo merece. Y añade algo que aún no se ha introducido correctamente en la mente de quienes tienen la responsabilidad de educar, los padres: Aquellos que no sepan educar deben aprender a hacerlo. Me recuerda ésto a una viñeta de Mafalda. La madre le increpa tras haber hecho un estropicio. Y Mafalda le responde: "Oye, que tú te graduaste como madre el día en que yo nací, ¿eh?...".
Sí. Nadie nace enseñado. Instruir a cómo ha de conducirse un niño, un adolescente, en la vida es un acto tremendamente responsable para los padres. Y también para la sociedad. Y enseñar con el ejemplo es primordial, en todo. No se olvide.